NUNCA ES TARDE PARA EMPEZAR DE NUEVO
A las 3 de la tarde empezó la travesía donde se reúnen muy buenos escaladores. "Suesca", un oasis de tranquilidad, pueblo de agradable clima de sabana tropical, lugar mágico, maravilloso con su frío característico donde todos sus habitantes manifiestan: "nunca pasa nada", pero esa afirmación no fue tan cierta cuando en el camino me encontré a Florentino, hombre de 50 años que se quedó sin nada después de abrirle las puertas de su casa a DMG.
En una calle bastante solitaria donde el silencio y abandono producen la inseguridad del sitio, se encuentra sentado en una caseta a la entrada de un enorme parqueadero Florentino Sánchez, hombre de aproximadamente 50 años que carece de un ojo desde su niñez, no recuerda cómo lo perdió y sus padres tampoco le hablaron de eso. Florentino vive en Suesca desde los 4 años y todas las personas que lo conocen lo llaman "Ojito", "nunca me molesto mi apodo, al contrario me divertía", dijo Florentino sonriendo.
Suesca, como sus habitantes lo afirman, ha sido siempre un pueblo muy tranquilo, las famosas historias de duendes y brujas que asustan por las noches no se escuchan por aquel lugar, solo algunos borrachos que deambulan a la madrugada del pueblo haciendo uno que otro escándalo entorpeciendo en algunas ocasiones el sueño de sus habitantes.
Un día como cualquier otro día normal en el pueblo que "no pasa nada", la gente se levanta a hacer sus labores diarias; unos al trabajo, otros a la escuela y Florentino a su cementera. Él era uno de los más reconocidos en el pueblo ya que inició con una cementera pequeña que luego fue creciendo hasta dejarle jugosas ganancias; esa mañana todo marchaba normal para Florentino, hasta que apareció un hombre con un volante de DMG, volante que llamó mucho su atención.
Apartir de ese momento, DMG fue muy querido por los habitantes del pueblo, actualmente todos defienden "a capa y espada" a David Murcia Guzmán, ya que sus generosas inversiones en el pueblo aumentaron la visita de los turistas, las ventas de cada tienda, hoteles y hasta los diezmos en la iglesia.
"Él no es culpable de nada, el Gobierno es el único culpable acá, por él fue que perdí todo", dijo Florentino disminuyendo en cada palabra el tono alegre con el que inició la conversación. Florentino invirtió cada peso que recibía de su negocio, hasta sus ahorros fueron puestos en aquella "pirámide" de la cual al principio recibió sus intereses y al ver que sus finanzas aumentaban, cada día invertía más y más.
DMG fue como un "ángel" para todos los habitantes de Suesca, como aquel "Baloto" que todos esperan ganar, nunca se había visto correr tanto dinero y ver tantas sonrisas en las caras de los habitantes del pueblo, ya que a pesar de que el pueblo era muy tranquilo y nunca pasaba nada, la gente solía verse seria, callada y distante, ni siquiera celebraban las famosas ferias y fiestas que suelen llevarse acabo anualmente en los pequeños pueblos, motivo para celebrar y tomarse uno que otro traguito.
Florentino, aquel hombre que había trabajado toda su vida para tener todo lo que él quería y darse uno que otro lujo, se sentó en su sillón con el café recargado que no le podía faltar y encendió la televisión para ver las noticias, como solía hacerlo, cuando vió en uno de sus titulares como la noticia del día "Cae la pirámide más grande de la historia en Colombia, DMG", "en ese momento pensé que se trataba de otro DMG, nunca se me pasó por la mente que estuvieran hablando del mismo en el que había invertido todo mi dinero", dijo Florentino con una lágrima saliendo de su ojo.
Lo que por agua viene por agua se va
En un momento en el que creemos tenerlo todo así de fácil y luego abrimos los ojos y nos damos cuenta que todo fue un engaño y que simplemente nos dejamos seducir por el dinero fácil, nos duele y nos cuesta lo suficiente como para querer salir corriendo y desaparecer para no sentirnos culpables ni ingenuos por un hecho que tan claro como el agua se veía venir.
Pero eso no fue lo que hizo Florentino, él se levantó nuevamente y empezó de cero después de pasar varios días de espera tormentosos con la ilusión de escuchar una nueva noticia en la que anunciaran que todo había sido un error, que Murcia quedaba en libertad y todo iba a seguir funcionando con normalidad.
Florentino actualmente, después de la pérdida de todo su dinero, trabaja en un parqueadero que ni siquiera es de él, es de su hermana, albergando todos los vehículos de los escaladores que llegan a practicar los deportes extremos. "En algunas ocasiones las personas no me pagan por el servicio que les estoy prestando, aceleran su carro y simplemente quedo con la mano estirada, pero igual aquí estoy y aquí me quedo", afirma Florentino con tono de resignación.
Aquel hombre que era reconocido en el pueblo por su cementera y por el progreso que había tenido gracias a ésta, ahora es reconocido por ser el hombre que lo tenia todo y ahora no tiene nada, pero a pesar de eso se ve feliz y con una aire de resignación por las calles del pueblo.
Son las 9 de la noche y Florentino aún sigue sentado en su banca, acompañado por dos perros callejeros: "Dandy y Lucas", dentro de una caseta de latas donde el viento entra por las rendijas haciendo que el frío prolongue más la espera de ir a su casa a descansar. Florentino podría ser un ejemplo para aquellas personas que sienten que una mala situación en la vida nos echa todo a perder y que no podemos volver a empezar; nunca es tarde, cuando queremos se puede rehacer la vida de nuevo, siempre y cuando se haga aprendiendo de los errores y con positivismo.

Qué buen post, estas inversiones fáciles crean al incauto una falsa ilusión de buena economía, considero que estas captadoras de dinero, desestabilizan la economía nacional, con la cercanía de las elecciones 2010 en Colombia, los candidatos tendrán dentro de su portafolio de gobierno propuestas para evitar la creación de este tipo de "empresas", hace poco leí un artículo relacionado con este tema en un portal colombiano dedicado a brindar información clara y objetiva sobre las elecciones 2010 y de como estas influirán en el restablecimiento de nuestra economía.